EXPOSICIONES INDIVIDUALES

1974 Instituto Pedagógico de Maracay - Maracay - Edo. Aragua.
1975 Biblioteca Pública Ezequiel Zamora - Villa de Cura - Edo. Aragua.
1975 Logia “19 de Abril” - Villa de Cura - Edo. Aragua
1978 Escuela de Historia, Universidad Central de Venezuela - Caracas, D.F.
1978 Exposición en honor a los trabajadores y a la Cruz de Mayo Villa de
        Cura - Edo. Aragua.
1980 Centro Familiar Educativo de Santa Eduvigis Maracay - Edo. Aragua
1981 Escuela de Historia Universidad Central de Venezuela - Caracas, D.F.
1983 Galería La Cayapa. Caracas - D.F.
1984 Instituto Pedagógico para el desarrollo psicológico. Social y cultural
        del Niño - Rondalera, Caracas, D.F.
1987 Galería Diseño Artesanal O.E.A. Altos de Chavón Sto. Domingo.
1987 Exposición Centro Hispano venezolano – Villa de Cura.
1988 Galería de Arte Contini - Caracas.
1989 Galería de Arte La Tigana - Caracas.
1990 Galería de Arte Ford - Caracas.
1991 Centro Cultural Consolidado – Nacimiento Oficial – Torre Consolidado
         – Caracas.

EXPOSICIONES COLECTIVAS

1973 Sala de Exposiciones Escuela de Educación Universidad de
        Carabobo, Valencia - Edo. Carabobo.
1974 Salón Nacional Arturo Michelena.
1976 Ateneo de Valencia - Valencia. Edo. Carabobo.
1981 Salón Feliciano Carvallo - Güigüe - Edo. Carabobo.
1982 Salón Municipal de Maracay - Maracay Edo. Aragua.
1982 Salón de Arte de Turmero - Edo. Aragua.
1982 Bienal Nacional de Pintura y Dibujo de Cagua - Cagua, Edo. Aragua.
1983 Bolívar imagen popular - Estación La Hoyada, Metro de Caracas -
        Caracas, D.F.
1983 Artistas del Estado Aragua - Museo de Arte de Maracay -
        Maracay Edo Aragua.
1986 Salón “Aragua”
1987 Galería “Mayz Lion” Arte Religioso Popular Venezolano.

 

Galeria La Cayapa

Pasa que en el arte de CEJOTA estamos todos, acariciando la textura de la vida, recondando la inminencia de la muerte, haciendo de las penas y de la alegría momentos de reflexión para mirarnos dentro, muy dentro. Las propias reflexiones del artista son plasmadas por su inquietud villacurana y por su dimensión venezolana, y se convierten en un arte de siempre, de cada momento, porque CEJOTA es como un historiador que ha venido pintandotallando nuestra interioridad de seres historiados e historiables.

A través de su práctica social y como ser humano que palpita en la vida con todos y con todo, CEJOTA se ha nutrido de símbolos. Como artista, le corresponde darnos su versión de la vida y es lo que se siente en el arte de CEJOTA. Al lado del color y la línea apreciamos sonidos, relaciones humanas, amor y odio transformados en opinión, en protesta, en denuncia; lo místico de su arte nos seduce por momentos y es bueno aprovechar este instante regalado para la reflexión; la carga social de sus logros plásticos nos aprehende como visionarios, con el artista, de aconteceres que han comenzado a darse. De alguna manera, que quizá no le ha sido fácil, CEJOTA ha logrado combinar la permanencia en sí mismo de su dinámica Villa de Cura y la universalidad en la que ha venido ingresando. Su arte le ha servido, no sólo para entregarse como creador, sino para concientizar el tesoro que para el mundo representa su patria villacurana. No sólo la ha hecho objeto de una importante parte de su arte sino que la muestra, con todo su acontecer, su sido, sus circunstancias, su futuro, en sus gentes, en sí mismo.

Recientemente, CEJOTA asesora un taller de pintura mural en Rondalera, Escuela Básica. Niños, maestros y representantes fuimos al pueblo de CEJOTA. Allí la gente, la historia, el paisaje, el arte, la total convivencia con la vida en pequeño y CEJOTA trastocó su apacible permanencia y a pesar de su oasis de tradicionales limitaciones impuestas enrumbó su osadía de crecerse... y se hizo arqueológico mago y ha venido extrayendo a su pueblo del olvido ancestral y esos días de Rondalera en Villa de Cura fortalecieron el futuro que habita en esos niños y en la gente de allá y en nosotros y enrumbaron y enriquecieron esa alternativa por la que debería nuestra caduca educación aprisionada en aulas, como si la educación fuera un convicto de inconfesado crimen. Resultó que CEJOTA fue descubriéndonos ese museo vivo que es Villa de Cura, otro pueblo de los tantos así que conforman a esta adolorida Venezuela.

Aquí una historia, allí su música, acá la tradición no represada, aquí el cronista y otros personajes vivenciando la historia; allí la convivencia en presente y futuro; inundación, falta de servicios, tristeza, tantas cosas que faltan, tantas otras que sobran.
Después, en Rondalera, la conformación de talleres para medir la suculenta experiencia de pueblo y CEJOTA captando las impresiones de los niños y esbozando y dirigiendo murales y otros maestros organizando las imágenes fotográficas y los textos y otros testimonios... Y este conjunto constituido en alternativa lo hace pensar a uno si la vía no es ésta; si el camino no es la aprehensión del pueblo, en su ahora, en su ya, en su historia; porque los pueblos y el pueblo no son esa caricatura que aparece en las teorías de las ciencias sociales y políticas o en los principios nada claros de los grupos folklóricos que depredan consistentes tradiciones; porque los pueblos y el pueblo no son esas cositas de museo, con su ficha y todo, que desgranan paternalismos electoreros o inútiles y peligrosos sentimientos de nostalgia o cosa intrascendente y detenida.

Cuerpo vivo, fabricando impsoibles, realizando posibles, haciéndose...; y se hace en la medida en que se hacen sus gentes y en Venezuela hemos venido asistiendo a hechuras de pueblo y en ello es importante gente como este artista y su magia y sus proposiciones. Dentro de éstas, una muy importante: el trabajo en equipo. Comprender que no se siente isla sino pueblo, lo ha llevado no sólo a confabularse con su gente villacurana, en pleno, para el autor rescaté, sino a conformar una especie de equipo de trabajo, que es tanto reunión permanente de amigos permanentes suavizando la vida; manera idónea de asumir desde dentro, hacia adentro y hacia afuera la extensión majestuosa de la patria ancestral villacurana. Es esto lo que explica la desinteresada labor de, Héctor Hernández, de Jesús – Chui Hidalgo, de Leopoldo – Leo – Mosqueda y de Pedro Hernández Arenas que administran su búsqueda de un lugar en la vida y ese atender a todos en su pueblo. Carlos José Martínez, CEJOTA, ha venido nucleándolos para ubicarlos como seres que aspiran, como otros muchos, a que escuchen su voz. El arte de CEJOTA es todo esto y mucho más que esto y es un placer y es algo casi místico descubrir en sus cuadros, en sus tallas, en Carlos, no la presencia del artista encerrado en su taller de artista; no del artista imitando bohemios, no del taller sin luz con problemas existenciales sino al ser que decidió moverse, con el arte en sus manos, y con su voz y la de otros, y en morfemas y fonemas de símbolos. Nos dice “miren que estoy aquí estamos; mi pueblo no se ha muerto...”. Se avecina el momento de la audacia para ofrecernos un novedoso estilo de vaciar en su arte su dimensión, su extensión, su horizonte de pueblo; ese curucutear en el pasado presente de los seres humanos.


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CEJOTA EN RONDALERA
Viernes 23 de noviembre
San Bernardino
Av. José Maria Vargas - Qta. Sofran
7 p.m.

Cj en la RondaleraCerca de nosotros el color resonando. Casi que se percibe el crujir de esas telas y el estirón del papagayo que se eleva y el choque reluciente de esas metras ahí y de faldas en bailes y un zapateo en fiesta...

Nada de lo pintado se encuentra en cautiverio porque lo que Cejota pinta es vivencia de pueblo y Cejota con ella, transformado en incidencia certeras de líneas y colores y en dibujo magnífico y en espacios que simplemente suenan apenas nos percatamos de su arte, que se lo queda a uno en las pupilas y uno quiere palparlo y es casi obligatorio comprobar que nada nos engaña, que nuestros sentidos están en su puesto y que si no vibran, como de ellos se espera, es por tanta telaraña apresándolos, encarcelándonos… El arte de Cejota la rompe; nos insinúa en su pintura un otro camino del arte y en sus tallas una otra forma de martillar cinceles y pintar volúmenes
Pasa que en el arte de Cejota estamos todos, acariciando la textura de la vida, recordando la inminencia de la muerte, haciendo de las penas y de la alegría momentos de reflexión para mirarnos dentro Las propias reflexiones del artista son plasmadas por su inquietud villacurana y por su dimensión venezolana, y se convierten en un arte de siempre, de cada momento, porque Cejota es como un historiador que ha venido pintandollando nuestra interioridad de seres historiados e historiables.

A través de su práctica social y como ser humano que palpita en la vida con todos y con todo, Cejota se ha nutrido de símbolos. Apreciamos sonidos, relaciones humanas, amor y odio transformados en opinión en protesta en denuncia; lo místico de su arte nos seduce y es hermoso aprovechar este instante para la reflexión. La carga social de su arte nos aprehende como visionarios, con el artista, de aconteceres que han comenzado a darse .
De alguna manera que no le ha sido fácil, Cejota ha logrado combinar la permanencia en sí mismo de su Villa de Cura y la universalidad en la que ha venido ingresando. Su arte le ha servido, no sólo para entregarse como creador sino para concientizar el tesoro que para el mundo representa su patria villacurana.
No le ha sido fácil, tampoco, protegerse de las apetencias mercantiles de esos coleados dentro de la cultura popular, que compran al artista, al artesano y le imponen un ritmo de trabajo, lo inducen a un estilo, lo acorralan…
Con esta exposición Rondalera comienza a abrir sus puertas a quienes quieran mostrar su creación. Este campo es muy amplio; también lo Rondalera.
Entre sus objetivos, salvaguardar la creatividad venezolana, crecerse como mundo donde todo es posible, porque Rondalera es infancia y adolescencia y educación que busca; actividad que inventa e imagina; convicción permanente de que un mundo habitable, capaz y transitable todavía es posible; certeza amplísima de poder sustituir gestiones de fracaso, que pesan tanto y que entristecen tanto y un ser humano triste es cosa tan absurda y un ser aletargado, enajenado es la cosa más triste… y hemos visto, con nuestros propios ojos, la esperanza…

R. Strauss K

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EL MODULO DE LOS CAOBOS CEJOTA LUZ Y COLOR

El Modulo de los Caobos...El Arte de Cejota, no solo es pintura sino vegetación de troncos suavizados a fuerza de colores, de manos prolongadas en martillocinceles... Su audacia, continuando en el arte y troncolienzos reflejándolo a uno y espejoslienzos donde se mira el pueblo. En las entrelíneas de su arte se leen tantas cosas que uno piensa si su arte es el cuadro o la talla de esos colores o esas líneas que se nos arcoirisan en los ojos y prisma de nuestras emociones trastoca las del arte de Cejota el trópico y quimeras sutiles mensajes de agonía, de todavía la esperanza, ahora más fuerte de reencontramos como pueblo.
Las propias reflexiones del artista son plasmadas por su inquietud Villacurana y por su dimensión Venezolana, y se convierte en un arte de siempre, de cada momento, porque Cejota es como un historiador que ha venido pintando tallando nuestra interioridad de seres historiados e historiabIes...

R. Strauss K

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ESCULTURA 85 ESCULTORES POPULARES ARTE SIN TIEMPO

esculturaPresentación
Desde su nacimiento, el objetivo a ser alcanzado por nosotros para este salón ha sido la superación constante y persistente. Esta confrontación ahora llamada III BIENAL DE ARTES DE CAGUA 86 integra a la escultura y grabado dándole así mayor categoría y proyección.
Se ha dado este importante paso y hemos aceptado la responsabilidad que ello conlleva. Esta actividad cultural posee pilares muy firmes que le sustentan: la aceptación por parte del artista Nacional, el apoyo definitivo de asesores y jurado cuidadosamente seleccionado y por que no decirlo, nuestra dedicación y fé por lo que un día idealizamos: LA III BIENAL DE ARTES VISUALES DE CAGUA 86.

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CEJOTA EN TRONCOSLIENZOS Y ESPEJOSLIENZOS

troncolienzosComo un homenaje al pueblo de Villa de Cura con motivo del II Reencuentro de Villacuranos, el Comité Organizador presenta a un interesante grupo de Artistas nativos o residentes en esta población.
Las obras que podrán admirar son de diferentes tendencias y de excelente calidad plástica, donde cada uno de los artistas participantes ha volcado su creatividad y sus búsquedas en el inmenso universo del arte.
Con esta muestra han querido homenajear a este pueblo zamorano en tan significativa fecha, esperando con ello que sirva como un estímulo para el desarrollo cultural de esta colectividad.
Comisión de Cultura

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Bodega El Sol de Oriente de Carlos Martínez (Cejota) se halla inspirada en un elemento típico de nuestros pueblos: la bodeguita o expendio de víveres. La obra, de colores vivos, tiene una estructura simple en la que destacan, en primer plano, la figura de un cliente que se resguarda a la sombra y, en segundo plano, la bodega con su heterogénea mercancía, su dependiente y un niño. El artista establece un interesante juego de luces y sombras apoyado en el tema: la luz enceguecedora de nuestros pueblos se refleja en la pared del humilde expendio, cuyo toldo sirve de momentánea protección al cliente. Las formas de Carlos Martínez sobresalen por su construcción rotunda, casi ruda que las hace, al tiempo, candorosas.

Bodega El Sol de Oriente

En el arte popular, las ideas surgen directamente de las vivencias cotidianas del artista y de sus circunstancias geográficas y sociales. Estas, recreadas por su visión sensible, se transforman en pinturas llenas de contenido humano y expresividad plástica. En El sindicato, Carlos Martínez (Cejota) se inspira en el entorno típico de nuestros pueblos. Dos personajes muy característicos, aparecen en primer plano; atrás se halla una cuadra con casas humildes y sencillas y, sobre todo, el motivo que da nombre al cuadro: el Sindicato de trabajadores de la Alpargata. Cejota rehuye el color local, y al pintar un hermoso cielo en amarillo, hace referencia al cálido clima venezolano y a la brillante luz de nuestros días.

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troncolienzosLa inauguración de la Plaza Italia “Leonardo de Vinci’ representa un acto de justo homenaje y público reconocimiento del pueblo zamorano, y del gobierno local que me honro presidir, a la colonia italiana radicada en el Municipio. Hombres y mujeres que alejados de sus padres, amistades y de sus lugares de origen, motivados por la legítima esperanza de un porvenir mejor, encontraron aquí cobijo. Aquí arraigaron, extendieron y mezclaron apellidos. Aquí progresaron no sin enfrentar precariedades y dificultades compartidas. No trajeron, es cierto, títulos ni ínfulas de nobleza, más sí una enjundiosa devoción por el trabajo y la disciplina ciudadana.

Tales los blasones de esa presencia peninsular mediterránea que ha cooperado a nuestro lado con la construcción de Venezuela, así como lo han hecho, en mayor o menor grado, nacionalidades de otros orígenes.

Reciban todos nuestra infinita gratitud...
Alberto Roye Flores
Alcalde del Municipio Zamora



Leonardo Da VinciDibujo de Leonardo de Vinci
en la interpretación del
artista villacurano
Carlos Martínez “Cejota“










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